INDICE DE NÚMEROS
NÚMERO 5
> REVISTA
 
Portada
Sumario
Editorial: Viento sur o soja
> ARTÍCULOS
La única opción, es la paz...
Mantengo una relación espiritual con la selva
Discos compactos realizados con botellas de plástico usadas
Cuando la soledad puede convertirse en enfermedad
El seguimiento auditivo en los recién nacidos
Bicicletas reemplazan a los automóviles por un día
Falleció a los 86 años un símbolo de la tradición
El ALCA no nos va a favorecer
Extraen agua dulce de un manantial submarino
Aguas Argentinas S.A. deberá en 18 meses construir la Planta de Tratamiento de Líquidos Cloacales en Berazategui
Ejércitos liliputienses para purificar el agua
Juventud y consumo
Salta atesora 13 mil vicuñas
Exportan cabras congeladas desde Pampa del Infierno
Sean pastores..., no burócratas
Las multinacionales del agua ajena
Preservación de la contaminación del inmenso acuífero guaraní

Ir a TemperleyWeb

 

 

Falleció a los 86 años un símbolo de la tradición

El 18 de septiembre murió Juan José Güiraldes …

Gaucho,  aviador,  pensador,  periodista,  escritor…

Solía decir que "la tradición no es un recuerdo melancólico del pasado, es un proceso permanente que no termina nunca", para agregar, que "los hombres   hacen hoy la tradición de mañana". Así, entre reflexiones de nuestros orígenes, sentencias camperas y aires  de milongas se fue Juan José Güiraldes, el gaucho, el aviador, el pensador, el periodista, el escritor. Insistía en que ser gaucho no es saber pialar, andar de botas y rastra, sino más bien un sentir, y, entonces, recordaba las palabras de su tío  Ricardo: "Al gaucho que llevo en mí, como la custodia lleva a la hostia".  Por eso hablaba de la actitud del gaucho en la vida, ese que por  hospitalario dejó la palabra “gauchada” como la más elevada forma de un acto  solidario. Resumía que ser gaucho era antes que nada una actitud ante la vida. Volvía con las palabras del tío para definir: "Nuestra raza nació de una raza muy vieja y de una tierra muy nueva, y al salpicarse de rojo el damasquinado verde de la tierra, nació una amalgama de tierra y hombre que fue nuestro parto original". Por eso no dudaba y sentenciaba con razón: "El gaucho es el arquetipo del ser nacional".  Pero si la tradición no es un recuerdo melancólico del pasado, todos quienes lo quisieron seguirán viviendo sus fundamentos en un proceso permanente que no terminará nunca, "El Cadete" se fue después de 86 años. Murió quien fuera entre tantas cosas, uno de los primeros aviadores militares, presidente de Aerolíneas Argentinas, director del Aeropuerto Internacional de Ezeiza y director de la revista Confirmado, pero, mayormente y con toda su pasión, presidente fundador de la Confederación Gaucha Argentina. Por eso su estampa, la de aquellos impecables galones o del traje con la corbata azul con la marca de su estancia, será la de la tradición: sombrero con retranca, blusa bataraza, corralera negra, rastra, facón y poncho pampa. La marca de su tío, el escritor Ricardo Güiraldes, lo acompañaría de por vida, como el mismo Don Segundo Sombra, Fabio Cáceres, La Porteña, el  Puente Viejo y todo ese gauchaje de la "Cuna de la tradición" que lo acompaño en su despedida. Tras haber estudiado en el Colegio Militar de la Nación, siguió sus cursos de aviador militar y el 15 de diciembre de 1937 recibió las insignias y diplomas correspondientes junto a un reducido grupo de cadetes. Estudió Derecho Aeronáutico, Ciencias Sociales e hizo la escuela de Estado Mayor de la Royal Air Force, en Gran Bretaña. En 1949 dirigió el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y nueve años más tarde se desempeñó como presidente de Aerolíneas Argentinas, época en la que la empresa compró los modernos Comet IV. Su dirección y la defensa de  la línea de bandera siempre fueron consideradas como brillantes. Sus críticas a las posteriores gestiones de Aerolíneas o a algunos manejos  políticos le valieron días de prisión durante distintos gobiernos. También denunció la censura en la televisión, como cuando se refirió al secuestro y asesinato de su cuñada, la diplomática Elena Holmberg. Tuvo algunas intervenciones políticas en la UCRI en 1963,  intentó el acercamiento  entre frondizistas y peronistas. Otros campos, como el empresarial lo tuvieron en diversos puestos y jamás dejó de volcar sus acertadas inquietudes sobre la privatización de Aerolíneas  Argentinas, el destino de los aeropuertos y, especialmente el futuro del Aeroparque: manifestaba la necesidad de una "pista fluvial", que  jamás llamó aeroísla. Escribió libros premiados. Incursionó en el campo de la publicidad y su frase más  recordada fue aquella que creó para la compañía que lo apasionaba: "Aerolíneas Argentinas, ¡su compañía!". Tras la guerra de las Malvinas publicó en los diarios una extensa y famosa  solicitada llamada "Seamos triunfalistas": "... escribía en un pasaje. Hay que tatuar la marca del desprecio en la frente de quienes confunden un revés militar,-por doloroso que sea, con una derrota...". La Exposición Rural de Palermo lo tuvo varias veces como jurado o montado a caballo al frente de sus gauchos con sus típicas aclaraciones: "Los gauchos no desfilan, los gauchos pasan". Intervino en la edición de varios libros como "Los gauchos, lujos y costumbres" o interpretó a Martín Fierro, recitando toda la obra, en cinco discos compactos. También, vestido con traje de gaucho viajó a las Malvinas cuando se reanudaron los vuelos con el continente. Hay una anécdota para el recuerdo. Todo el grupo fue celosamente requisado por los ingleses hasta que le llegó el turno a "El  Cadete". Con un impecable inglés, impidió que le tomaran su maletín para abrirlo él mismo y mostrar su foto con el Príncipe de Gales. Al Gaucho que había estudiado en la Royal Air Force, no sabían como pedirle disculpas. Galante, educado y leído, era capaz de citar cientos de versos gauchescos como de recitar Cyrano de Bergerac en francés. Las centenares de conferencias, como las recordadas "San Martín y los gauchos" o "Los gauchos, amalgama de tierra y hombre", lo colmaron de aplausos. En una ocasión finalizo una disertación con una de sus citas: "Los gauchos están vivos. Si el gaucho no es un mito ni una leyenda cualquiera, ayudemos a desterrar la idea de su fantasiosa muerte". Los restos de Güiraldes fueron  velados en el Museo del Parque Criollo Ricardo Güiraldes, en San Antonio de Areco, y tras una misa que se oficio la parroquia de Areco, fueron  inhumados en el cementerio de esa ciudad.<>

 

LOMAS ECO es una Publicación de INICIATIVA RADIAL

Director: Osvaldo Nicolás Pimpignano - Contáctenos