|
Cuando
la soledad puede convertirse en enfermedad
VIENA
(EFE).- Las grandes ciudades son un raro conglomerado de
“bondades y maldades” según se lo entienda como la
oferta de innumerables servicios y la negación de una
saludable calidad de vida. Un nuevo problema fue detectado
como causa de enfermedad en las grandes urbes. Se trata de
que cada vez es mayor el número de personas que viven solas en
las ciudades y según algunos psicólogos, están más
expuestas a sufrir enfermedades físicas y psíquicas que si
vivieran en compañía o en un pueblo. Esto se debe a que
persiste en ellas el fuerte deseo de llevar una vida
familiar tradicional o simplemente de relación con sus
compañeros y vecinos, cosa que, en las ciudades
se hace cada vez más dificultosa. Se abre así un
abismo entre la añoranza de una relación social o de
pareja armoniosa y la realidad amarga, lo que según la
revista austriaca Medizin
Populaer puede tener consecuencias fatales. El
sistema inmune de los que viven solos es menos estable que
el de los casados, por lo que sufren con frecuencia alergias
y enfermedades crónicas. El estrés extremo que significa
la pérdida de la pareja hace perder a
muchos la alegría de vivir. Además, muchas personas
deprimidas se alimentan mal y algunas buscan consuelo en el
consumo excesivo de alcohol. Los hombres divorciados
contraen tres veces más enfermedades que los
casados y el índice de mortalidad masculina luego de
la pérdida de la pareja
sube un 40%. Mientras que las viudas,
muchas fallecen dentro del año siguiente al deceso
del cónyuge.
<>
|