Entrevista
a Marina da Silva, Ministra de Medio Ambiente de Brasil:
“Mantengo
una relación espiritual con la selva”
La
revista Time la incluyó en la nómina de las 100 mujeres
más influyentes del milenio.
Cuando
se enteró de que había ganado las elecciones, lo primero
que hizo Lula fue llamar a Marina da Silva. El presidente
electo deseaba asegurarse de que la mujer más combativa
de las Amazonas formaría parte de su equipo. La historia
de la hija de la floresta que aprendió a leer a los 16 años
y se hizo Ministra, parece el fruto de una leyenda. Marina
nació en 1958 en el Estado amazónico de Acre.
P.-
¿Cuáles son los principales problemas ambientales que
tiene Brasil?
R.-
En la Amazonía ha existido durante décadas la depredación
de la maderas preciosas o de otros recursos naturales.
Esto de por sí es un problema gigantesco. Aunque Brasil
es visto como un país con abundancia de agua, existe una
sobre explotación de recursos hidrológicos en el
noreste. Y en ciudades como San Pablo se agrava la
contaminación ambiental.
P.-
Se observa un incremento de la biopiratería por parte de
laboratorios farmacéuticos extranjeros.
P.-
La lucha contra ese delito la entablé cuando aún ocupaba
un escaño en el Senado. Conseguimos aprobar la ley de
Acceso Controlado a Biodiversidad. De acuerdo con esa
legislación hemos interpuesto una demanda contra una
compañía multinacional (en esta etapa no se la puede
mencionar) por haber patentado de forma ilícita una
planta llamada Tipir, que las mujeres de la tribu Yapchana
emplean como método anticonceptivo.
P- Cómo
avanza la aplicación del plan Hambre Cero.
R-
El problema no es sólo de financiación. Hace falta
articular todos los planes en los que ya se venía
trabajando, desde ámbitos tan diferentes como el de la
Iglesia o las organizaciones campesinas. Sin la movilización
de la sociedad, la campaña contra el hambre no va a
funcionar.
P.-
¿Qué aporte puede hacer el Ministerio de Medio Ambiente
a ese proyecto?
R.-
Hemos empezado a trabajar en una serie de planes piloto
que entrelazan la búsqueda de soluciones a problemas
sociales y ambientales. Acabamos de inaugurar el plan
Amazonía Solidaria que ayuda a las comunidades de
seringueiros, de indios y de pescadores, a potenciar sus
fuentes de subsistencia y de ese modo, a combatir el
hambre.
P.-
Usted es una mujer de la selva, ¿no le ha resultado difícil
adaptarse a la vida en Brasilia?
R.-
Como asiento del Senado y de las instituciones
gubernamentales, Brasilia es una ciudad peculiar, a la que
cuesta amoldarse. Aunque han transcurrido casi ocho años
desde que llegué para ocupar un escaño, llevo la Amazonía
dentro de mi ser. Trato en lo posible de hacer una vida
familiar [es casada y madre de cuatro hijos] y mantengo
una relación espiritual con la selva, cuyos mitos siempre
me fascinaron. <>