Rechazó
la oferta de ser
vicepresidente para
quedarse en Salud.
Primero
medico, después político
Entre
las frases de cabecera
de Ginés González
García figura la que
dice; "Hay
hombres que triunfan y
otros que son
ministros".
Tras
la confirmación del
ministro de Salud con el
mismo cargo en el
gabinete de Presidente Néstor
Kirchner, el funcionario
la repitió en su
despacho. Quienes
conocen a este médico
sanitarista de 57 años,
militante de larga data,
saben que gano con esta
designación. Permanecer
en su puesto fue
producto de sus propios
deseos y principios.
Cuando no aceptó la
propuesta de Kirchner a
secundarlo en la fórmula
presidencial, explicó
que era medico y prefería
quedarse donde estaba. Y
sugirió que con gusto
aceptaría continuar allí
durante el próximo
gobierno. Llegó al
ministerio respaldado
por una amplia formación
en salud pública, que
luego volcó en su paso
por la cartera sanitaria
bonaerense (1988 y 1991)
como en su desempeño
académico en diversas
casas de estudio. Esta
trayectoria le valió el
mayor de los consensos
entre la comunidad científica
al asumir, el 10 de
enero de 2002, como
ministro de Eduardo
Duhalde. Nació en San
Nicolás el 31 de agosto
de 1945 y sus padres le
pusieron un nombre
vinculado con el teatro
y la poesía. Según
confía en la intimidad,
una vocación tardía
por las letras lo
condujo a bosquejar una
novela que transcurre en
su ciudad natal. Una
novela que el trabajo y
la exposición pública
le obligan a tener
demorada y que él
corrige poco a poco.
Pero su primera pasión
fue la medicina. Se
graduó como médico
cirujano en la
Universidad Nacional de
Córdoba.
Luego
se diplomó en Salud Pública
en la Escuela de Salud Pública
de la Universidad de
Buenos Aires, con
especialización en
Administración en
Salud. Obtuvo diplomas
como médico sanitarista
en la Academia Nacional
de Medicina y como magíster
en Sistemas de Salud y
Seguridad Social de la
Universidad Nacional de
Lomas de Zamora. Uno de
sus principales logros
como ministro fue la
sanción de la ley de
medicamentos genéricos,
pese al fuerte lobby de
los laboratorios para
impedir la aprobación
de la norma. Esta ley
facilitó el acceso de
la población a los
medicamentos. Otro punto
destacado de su gestión
reside en haber
conseguido en junio de
2001, cuando el FMI
amenazaba con abandonar
a la Argentina a su
suerte, que el Banco
Interamericano de
Desarrollo destinara créditos
otorgados con otros
fines al Plan Remediar,
que entrega medicamentos
gratis a los enfermos más
pobres. Será por los réditos
y el prestigio
conseguidos, o por otros
motivos, pero nadie
niega que a González
García prefiere primero
ser medico y después
Ministro. Tanto que,
cuando el 5 de mayo,
visitaba Santa Fe con
ayuda para los
evacuados, su mujer lo
llamó para reclamarle
que volviera a Buenos
Aires pronto, porque el
8 se casaba su hija
menor. Llegó a tiempo.
A
su mejor manera y
estilo, él también
gano, sigue siendo
medico.
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