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No
hay compromiso de los
gobiernos en el Foro
Mundial del Agua
Así
lo aseguró el Fondo
Mundial de la
Naturaleza, WWF. No se
han realizado acuerdos
para lograr un
aprovechamiento
sostenible del agua,
asegurar un adecuado
suministro del recurso
y de los servicios
sanitarios
relacionados.
WWF
lamenta profundamente
que en vez de dar la
prioridad a la
conservación de los
ecosistemas de agua
dulce
–fuente de
toda el agua potable
del mundo– el foro
enfatizara en la
necesidad de más agua
y de infraestructuras
de energía para
solucionar la
creciente demanda del
recurso. Estas
propuestas desatienden
la meta del desarrollo
del milenio de la
O.N.U para disminuir
el número de personas
que no tienen acceso
al agua y a los
servicios sanitarios
para el 2015, puesto
que gran parte de esta
infraestructura
inevitablemente causará
todavía más daños
sociales, económicos
y ambientales. “El
publico ha sido mal
servido por sus
gobiernos en este
foro, quienes han
adoptado una declaración
ministerial que es un
paso atrás en sus
compromisos
previos”, dijo Jamie
Pittock, director del
Programa de Aguas para
la Vida de WWF.
“Debemos
preguntarnos qué tan
creíble es un foro
como este, en el que
los gobiernos no
aprovecharon a los 12
mil especialistas
reunidos para
identificar una solución
de sentido común a
los problemas de agua,
en cambio, en su lugar
continúan promoviendo
infraestructuras
masivas como la única
solución para la
crisis mundial de
agua”. Una omisión
particularmente
deslumbrante afectará
a millones de
personas, a la
industria pesquera, la
vida silvestre y a las
fuentes de agua. Esta
fue el desacierto
absoluto de los
gobiernos en su
compromiso de revisar
el desarrollo de los
proyectos de represas.
Los resultados de la
primera investigación
hecha sobre los
efectos de las
represas compilado por
la Comisión Mundial
de Represas contienen
lineamientos para el
desarrollo de
proyectos y puede
reducir las pérdidas
valoradas en billones
de dólares causadas
por los megaproyectos
de infraestructura. El
llamado de WWF invita
a los gobiernos a
confiar en el uso de
dichos lineamientos
que fueron
desatendidos por los
gobiernos pro-represas
que insistieron en que
los impactos sociales
de las represas podrían
ser reducidos; sin
embargo, no pudieron
acordar en manera de
lograrlo. Por ejemplo,
no pudieron acordar
que los “flujos
ambientales” –el
lanzamiento de agua
desde las represas
para ayudar a la función
de los ríos– fueran
de la manera más
natural posible. Esto
es clave para la
sostenibilidad de la
industria pesquera,
los bosques aluviales
y la agricultura. La
credibilidad del foro
fue indeterminable por
la falla de los
gobiernos en admitir y
comprometerse en la
acción de manejar el
impacto del cambio
climático en los
ecosistemas de agua
dulce y sus recursos.
Sin
embargo no toda la
discusión fue
negativa.
Resulta
reconfortante el
reconocimiento
general de que se
necesitan
inversiones para
mejorar la salud
ambiental como una
fuente de agua
potable para la
gente y la
naturaleza; un
compromiso para
conservar las
pesquerías de agua
dulce, de las cuales
depende el sustento
de millones de
personas; y el
reconocimiento de
que la cooperación
entre países que
comparten ríos es
esencial para
sostener sus fuentes
de agua. “La
declaración
ministerial podría
haber sido un modelo
para evitar un mayor
sufrimiento causado
por el inadecuado
abastecimiento de
agua y servicios
sanitarios, en
cambio esto está
marcado por la
reticencia para
colocar la protección
de los ecosistemas
como prioridad”,
afirmó Jamie
Pittock. “Si el
interés de los
gobiernos en
asegurar este
precioso recursos
para todos, es
serio, deben hacer
de la conservación
de los ecosistemas,
el punto de partida
para cualquier plan
de acción en el
manejo de los
recursos de agua”.
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