|
Cuando
no existía el tren
Antes
del advenimiento del ferrocarril, el transporte se realizaba por medio de
carretas. Era un medio costoso que dificultaba mover los
productos largas distancias para su comercialización y
exportación.
En los
antecedentes del proyecto para construir el Ferrocarril del Sud (1861-62)
constan investigaciones de mercado para determinar la conveniencia del
tendido de líneas. Allí se menciona que el mercado de Constitución
representaba las 2/3 partes del tráfico total del sur. Este tráfico era
llevado a cabo por 11.214 viajes de carretas, cada uno de las cuales
podía transportar unos 25 bultos de 100 kilogramos cada uno.
La llegada del
ferrocarril, entonces, constituyó la mejor alternativa. Como ejemplo,
podemos mencionar que para cuando el tren fue inaugurado ya concentraba
poco más de la mitad del transporte de mercancías, en franca competencia
con las carretas. Con el tiempo, la brecha en favor del ferrocarril se fue
ampliando, al tiempo que las carretas se limitaban a hacer llegar los
productos hasta la punta de riel.
En cuanto al
transporte de pasajeros, la situación fue similar. Las diligencias
realizaban 3 viajes mensuales a Lobos, Cañuelas, 25 de Mayo, Saladillo y
Dolores, mientras que a Tandil, Lobería, Bahía Blanca lo hacían dos
veces al mes, y a Bahía Blanca, sólo una. Eran acompañadas en sus
extensos viajes por cuarteadores, que ayudaban a sortear ríos y arroyos.
Las paradas eran puntos de encuentro, las terminales de aquélla época.
En Lomas de Zamora, lo era La Botica, hoy en la Av. Alsina y Fonrouge, que
constituía la primera posta para los viajeros desde Buenos Aires hacia el
sur.
Este sistema
de transporte tenía inmensas desventajas de acuerdo a nuestras costumbres
actuales. No todos los caminos eran tales. Asimismo, la presencia de
cursos de agua obligaba a grandes desvíos. Como agregado, la marcha
diaria era de sólo 80 kilómetros. Los pasajeros podían adquirir boletos
de 3 clases. Aunque los 9 a 14 pasajeros viajaban juntos, esta
diferenciación se aplicaba a rajatabla cuando se planteaba algún
problema. Cuando había que poner el hombro para sacar la carreta de un
lodazal, ahí estaban los de 3ra. Clase a la par de los cuarteadores.
La
invención del ferrocarril
La historia
mundial de los ferrocarriles comienza en 1801, cuando el inventor
británico Richard Trevichick (1771-1833) tuvo la idea de hacer mover
ruedas sobre rieles con la energía del vapor. El problema de la pérdida
de energía causada por ruedas discurriendo sobre un terreno accidentado
se solucionaría con una superficie de rodaje uniforme. Su desarrollo de
tres años lo llevó a probar su invento en 1804 cuando una de sus
locomotoras arrastró 5 vagones cargados durante unos 15 km a una
velocidad aproximada de 8 km por hora, en el sur de Gales. Sin embargo, Trevichick no
consiguió hacer de su invento un éxito comercial.
Ya en 1824,
otro inventor inglés, George Stephenson (1781-1848) se benefició del
perfeccionamiento de este invento, y fue capaz de construir una locomotora
que funcionaba adecuadamente. El 17 de septiembre de 1825, una de sus
locomotoras arrastró 38 vagones a velocidades que oscilaron entre los 20
y 25 km por hora. Por primera vez, un transporte alternativo superaba la
velocidad del galope del caballo.
La
primera vía férrea pública del mundo, la línea Stockton-Darlington, en
el noreste de Inglaterra, se inauguró en 1825 y transportaba sólo carga.
Este servicio alternaba la tracción de locomotoras con caballos. La
primera vía férrea pública para el transporte de pasajeros y de carga
que funcionaba exclusivamente con locomotoras de vapor fue la de
Liverpool-Manchester, inaugurada en 1830. Ambos emprendimientos fueron
dirigidos por George Stephenson.
El
primer ferrocarril americano se construyó en Estados Unidos en 1830, en
Charleston, Carolina del Sur. España construyó en Cuba uno propio para
el transporte de tabaco en 1837, aunque la península ibérica no
inauguró ningún ramal hasta 1848, en Barcelona.
Para
1840 se habían construido 10.715 km
de vía en Gran Bretaña, 6.080 km
en los estados alemanes y 3.174 km
en Francia.
El
tercer país americano en tender vías (luego de Estados Unidos y Cuba, en
ese entonces colonia) fue México, que habilitó un ramal partiendo de
Veracruz en 1850. Ese mismo año llegó el ferrocarril a la India,
inaugurando el tendido en Asia.
Estados Unidos completó su ferrocarril
transcontinental el 10 de mayo de 1869, es decir, que una persona podía
ser transportada por tren desde el Atlántico hasta el Pacífico. El viaje
duraba 8 días.
El
tren llega a la Argentina
El 29 de
agosto de 1857 la primera línea ferroviaria argentina, de 10 km de
extensión, entre Plaza Lavalle y Floresta (Ciudad de Buenos Aires), fue inaugurada en forma solemne. Sin embargo, la historia
ferroviaria nacional nace el 12 de enero de 1854, cuando el gobierno
provincial acuerda la concesión del Ferrocarril del Oeste a un grupo de
ciudadanos porteños.
En agosto de
1861 Edward Lumb solicitó a la Legislatura de la Provincia de Buenos
Aires la autorización para tender vías desde Buenos Aires hasta
Chascomús. El asunto se discutió en la Cámara de Diputados el 12 de
mayo de 1862. El concesionario prometía construir una vía de primera
clase, a razón de 10.000 libras esterlinas por milla, a cambio de una
garantía por parte del gobierno de 7% sobre el total del capital. Los
legisladores votaron favorablemente el proyecto.
El impulso de
Bartolomé Mitre para el tendido de líneas hacia el interior con
capitales ingleses modificó grandemente la economía y la sociedad
argentina. Por supuesto, fue un gran negocio para los concesionarios, pero
en aquéllas primeras épocas los cambios motorizaron también las inversiones en
otras áreas como servicios portuarios, minería, telégrafos, sistema
bancario, saladeros, etc.
El gobierno
nacional le otorgó entonces la concesión a Edward Lumb para construir el
Ferrocarril Sud, a lo largo de 115 km desde Buenos Aires hasta Chascomús.
En aquellos primeros años las concesionarias del Oeste y del Sur
rivalizaban en todo. El Oeste era administrado por argentinos. El Sur por
ingleses. El éxito del Ferrocarril Oeste, sus bajos precios y su continua
expansión, hicieron que el Ferrocarril Sud temiera verse
relegado. Es que el Oeste llegó a obtener el permiso para construir el
ramal Merlo-Lobos-Azul, por lo que el Sur se apuró en solicitar una
subvención para el tendido hasta Dolores, y desde Lomas de Zamora hasta
Guardia del Monte.
Esta
competencia entre el Oeste argentino y el Sur inglés terminó en 1889,
cuando, sorpresivamente, el gobernador Máximo Paz, propone la venta del
Ferrocarril Oeste, asistido por Francisco J. Meeks. Los argumentos de la
Provincia fueron que el dinero podía invertirse en canales de desagüe e
irrigación, caminos, pavimentación y salud. Pero la realidad iba a ser
muy distinta, porque la Western Railway tomó empréstitos del Estado por
la mayoría del monto, que pagó luego con lo que recaudó de los
pasajeros de la misma explotación. Años más tarde, en un nuevo
bochorno, se dio a conocer que en la operatoria hubo sobornos.
El
tendido de la línea al sur
El tendido del
Ferrocarril Sud comenzó el 7 de marzo de 1864, cuando el presidente
Bartolomé Mitre, el gobernador de la provincia de Buenos Aires Mariano
Saavedra, y Frank Parish, cónsul británico y director de la empresa,
inauguraron las obras empuñando carretillas y palas en forma simbólica.
Invitados del encuentro se hallaban además Dalmacio Vélez Sarsfield,
Guillermo Rawson y Rufino de Elizalde.
El primer
tramo, hasta Jeppener (77 km) quedó habilitado el 14 de agosto de 1865,
mientras que la prolongación hasta Chascomús se libró al tránsito el
14 de diciembre del mismo año. Ese año funcionaban ya once estaciones:
Plaza Constitución, Barracas, Lomas de Zamora, Glew, San Vicente,
Domselaar, Ferrari, Jeppener, Facio, Gándara y Chascomús. Recordemos que
en todo el partido de Lomas de Zamora vivían 1255 personas en un área
que incluía también lo que hoy es Esteban Echeverría.
Había 2
servicios diarios de ida y vuelta a Chascomús. Desde Plaza salían a las
9 y a las 16 hs. El regreso era a las 7.40 y 15.40 hs. El viaje duraba 4
horas y media.
Para el
trayecto la empresa contaba con 8 locomotoras, llamadas Colón, Garay,
Buenos Aires, Bolívar, Chascomús, Mitre, Saavedra y Riestra. Los 38
vagones asignados podían transportar 1.420 pasajeros. Había además 7
vagones para encomiendas, 75 vagones cubiertos para carga, 29 vagones para
carga altos y 82 vagones para carga bajos.
La
inauguración oficial del tramo Plaza Constitución-Chascomús tuvo lugar
el 18 de diciembre de 1865 con un viaje a cargo de la locomotora Colón
que partió a las 9 y llegó a Chascomús a las 16.20 hs. La formación,
con autoridades, banqueros, comerciantes y vecinos prominentes, se detuvo
en cada una de las estaciones para efectuar un brindis con las autoridades
locales.
Situémonos
por un momento en la época. ¿Qué veía un viajero que era transportado
hacia el sur?. Luis Ángel Legnani refiere que, partiendo de Plaza
Constitución, "el tren dejaba a la derecha la Convalecencia y a la
izquierda varias quintas entre las que destacaba la de Sáenz Valiente,
para luego continuar por un pequeño declive hacia Barracas en cuyo
recorrido podía observarse a la distancia el pueblo de la Boca. Luego el
convoy enfilaba hacia campos y chacras y se adentraba más adelante -ya a
la altura aproximadamente de Banfield, que no existía- en una zona de
montes, salpicada por amplias extensiones de durazneros que habían sido
plantados por el alcalde don Tomás Grigera y por los hermanos Parish
Robertson."
Los
cambios en la zona
El ferrocarril
trajo progreso a la zona. Se profundizó la subdivisión de tierras y con
ella creció la población. Una de aquellas experiencias se vivió en 1870
cuando George Temperley decide lotear sus
terrenos y promover la construcción de una estación para acceder
fácilmente a la incipiente población que deseaba originar. Así, el 1°
de enero de 1871 se habilitó la estación
Temperley, también en sus terrenos. Luego se inauguraron Banfield, en
1873, la primera estación Llavallol en 1884, Santa Catalina en 1886, los
talleres ferroviarios de Remedios de Escalada entre 1899 y 1900, Turdera
en 1909, Remedios de Escalada en 1923 y Pasco (sobre la línea Avellaneda
a La Plata, en 1927.
En 1886 se
completó la construcción del ramal Temperley-Haedo, que quedó vinculado
al trayecto Ensenada-La Plata-Tolosa-Villa Elisa-Temperley. Originalmente
adjudicado al Ferrocarril Oeste, de capitales argentinos, en 1889, por ley
provincial, pasó a manos británicas. Con su construcción, Temperley se convirtió
en nudo ferroviario. No obstante, debe mencionarse la
situación de descuido y falta de inversión que padece hoy este ramal.
Con el
incremento del tránsito ferroviario sobrevino la división de todas las
localidades en un sector este y otro oeste, debido al problema de
conectarlos fácilmente. La solución teórica llegó en 1929, cuando la
empresa y la Municipalidad de Lomas de Zamora acordaron habilitar pasos (a
exclusivo costo de la empresa) con el fin de asegurar la comunicación de
los vecinos entre los sectores este y oeste. Así quedaron establecidos 3
pasos en nuestra ciudad: Garibaldi-Cerrito, Avellaneda-14 de Julio y 9 de
Julio-Pasco (hoy Eva Perón). Lamentablemente el paso de Avellaneda-14 de
Julio fue clausurado por las autoridades ferroviarias por razones de
servicio. Los reclamos de los vecinos en este sentido aún perduran y el
caso es conocido como "el muro de Temperley", ya que en toda la
ciudad sólo existen dos pasos vehiculares entre los dos sectores.
Entre 1983 y
1984 se electrificó el tramo Plaza Constitución-Ezeiza, bajo
cooperación tecnológica japonesa. El viaje inaugural contó con la
presencia del presidente Alfonsín. En 1985, los gobiernos de Argentina y Japón, representados entonces por la empresa Ferrocarriles Argentinos y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), firmaron un Convenio de Cooperación Técnica de cinco años de duración, posibilitando la creación y el funcionamiento del Centro Nacional de Capacitación Ferroviaria (CENACAF). En diciembre de 1987 este Centro se inauguró en Temperley y hasta noviembre de 1990 una Misión Japonesa de expertos llevó a cabo la transferencia de tecnología necesaria. A partir de 1989
comenzaron aquí los cursos internacionales sobre electrificación
ferroviaria.
Auge
y ocaso del ferrocarril en Argentina
En 1946 se
nacionalizaron los ferrocarriles. Para ese entonces, los cerca de 47.000
km de vías férreas posicionaban a la Argentina en el décimo puesto en
el mundo. Las 15 empresas que existían fueron reagrupadas en líneas. El Ferrocarril Sud
pasó a formar parte del Ferrocarril Nacional General Roca. La mala administración
y las políticas pro-rutas provoca un proceso regresivo con comienzo en el
año 1956.
En 1965 se
crea la empresa estatal Ferrocarriles del Estado, que luego se llamaría
Ferrocarriles Argentinos (FA). Para 1980, de los 47.000 km de vías sólo
estaban activos 34.000. A fines de la década del 80, el déficit
presupuestario, entre 600 y 700 millones de U$S anuales, puso en jaque al
sistema. Sólo funcionaba la mitad de las 1.000 locomotoras, y un 55% de
la longitud de vías estaba en estado regular o malo.
Cuando el
gobierno decide en 1989 concesionar el sistema de cargas, crea la empresa
FEMESA para que administre los ramales del Gran Buenos Aires. Este paso
fue el preludio de las privatizaciones que se encararon entre 1991 y 1992.
De los 85.000 agentes que poseía Ferrocarriles Argentinos, FEMESA tomó
17.000, y al 5to año de la concesión, el total de empleados ascendía a
8.500, con una cantidad de pasajeros en ascenso. Las empresas que
resultaron elegidas en el proceso licitatorio basaron sus propuestas en
los montos de los subsidios a cargo del Estado.
Línea
Roca: Estado
actual
Hoy, la Línea
General Roca (continúa vigente su denominación) está concesionada desde
1992 a la
empresa TMR (Transportes Metropolitanos General Roca S.A.), que opera en nuestra zona los siguientes ramales:
- Plaza
Constitución-Glew-Alejandro Körn (electrificado)
- Plaza
Constitución-Ezeiza (electrificado) y Ezeiza-Cañuelas (diesel)
- Vía
Circuito (Plaza C.-Temperley-Quilmes-Plaza C., diesel)
-
Temperley-Haedo (diesel)
La empresa
opera, además de los ramales
mencionados, el corredor Plaza Constitución-La Plata.
| LA
EMPRESA |
| Empresa |
Transportes
Metropolitanos General Roca S.A. |
| Operador
ferroviario |
JARTS,
de Japan Railways |
| Dirección |
Av.
Santa Fe 4636 - 2° piso, Buenos Aires |
| Código
postal |
C1425BHV |
| Teléfono |
(011)4778-5800 |
| Fax |
(011)4779-0554 |
| Sitio
web |
www.metropolitano.com.ar |
|
| LA
CONCESIÓN |
| Tipo
de servicio |
Urbano |
| Reemplazó
a |
Línea
Roca de FEMESA |
| Trocha |
1.676
mm |
| Locomotoras
diesel |
47 |
| Coches
eléctricos |
165 |
| Coches
remolcados |
190 |
| Área
de cobertura |
Zona
Sur de la Ciudad de Buenos Aires y Sur del Gran Buenos Aires |
| Cabecera
principal |
Plaza
Constitución |
| Cabeceras
secundarias y nudos ferroviarios |
Avellaneda,
Temperley, Ezeiza, Cañuelas, Glew, Alejandro Körn, Gutiérrez,
Bosques, Berazategui, Villa Elisa, La Plata, Haedo |
| Estaciones
de paso de mayor importancia |
Lomas
de Zamora, Monte Grande, Adrogué, Quilmes, San Justo |
| Horarios |
Pueden ser consultados aquí. |
|
 |
|
Las
vías desde Garibaldi-Cerrito hacia el sur. A la derecha,
las del tren eléctrico, a la izquierda, las que
corresponden a las formaciones diesel (2002) |
|
|
|
|

|
|
Visita
del Príncipe de Gales (1925) |
|
|
 |
|
|
|
 |
|
Estación
Temperley, lado oeste (2002) |
|
|
 |
|
Primera
estación de Temperley, ubicada en la calle Gral. Paz (1871) |
|
|
 |
|
Empalme
Temperley. Control del empalme de ramales Temperley-Haedo y
Haedo-La Plata (2002) |
|
|
 |
|
Estación
Turdera, desde el puente de la Avenida Hipólito Yrigoyen
(2002) |
|
|
 |
|
Estación
Temperley, andén 2 (2002) |
|
|
 |
|
Estación
Temperley (1888) |
|
|
 |
|
Estación
Temperley (2002) |
|
|
 |
|
Entrada
al CENACAF (Centro Nacional de Capacitación Ferroviaria, en
Turdera (2002) |
|
|
|