Colonia Agrícola Escocesa de Santa Catalina

 

Las distintas instancias históricas que tuvieron lugar en Santa Catalina son dignas de ser conocidas y un desarrollo resumido puede brindar una idea de la importancia local y regional del sitio. El registro documental del establecimiento tiene su inicio a mediados del año 1588, cuando don Juan Torres de Vera y Aragón, Capitán General y Justicia Mayor de las Provincias Unidas del Río de la Plata, extiende el título de propiedad de tierras y solares urbanos a don Pedro López de Tarifa para el establecimiento de su estancia.

El nombre Santa Catalina aparece por primera vez como mención documental en una escritura del año 1819, en carácter de “Estanzuela de Santa Catalina”. En 1820 don Juan Manuel Arrotea adquiere la propiedad, la cual contaba para entonces con una superficie de 2.364 hectáreas, que representaban el 78% de la estancia original.

Los hermanos Robertson y el empréstito de la Baring Brothers

En 1816 los hermanos escoceses John y William Parrish Robertson se instalan en Buenos Aires provenientes de Paraguay. Aquí afirman su actividad comercial, y participan activamente en hacer negocios con el gobierno, y a costa de él.

Sí, es cierto. Los hermanos Robertson se hicieron millonarios con el empréstito que el gobierno de Rivadavia negoció con la firma Baring Brothers & Co. de Londres en 1824. Y esto fue posible gracias a que un consorcio representó al gobierno de Buenos Aires para la colocación del empréstito. Este consorcio estaba encabezado por los señores Braulio Costa, Félix Castro, Miguel Riglos, Juan Pablo Sáenz Valiente y los hermanos Parish Robertson, quienes en virtud del poder conferido celebraron el acuerdo en Londres con la firma Baring Brothers & Co.

El gobierno argentino deseaba una colocación del 70%. Como la Baring pudo colocarlos al 85%, el 15% de diferencia resultante se repartió entre los integrantes del consorcio, incluidos los hermanos Robertson. Como el empréstito se contrató por 1.000.000 de libras esterlinas, el 15% de diferencia se repartió de la siguiente manera: 120.000 libras en carácter de comisión para el consorcio, y 30.000 para la Baring.

Como en el contrato no se especificaba cómo llegaría el dinero a la Argentina, la firma Baring sugirió enviarlo en letras giradas contra casas comerciales de prestigio de Buenos Aires. No por casualidad, una de esas casas comerciales era la de Robertson y Costas, dos miembros del consorcio. Al final, del millón de libras que totalizaba el mismo, sólo llegaron a Buenos Aires unas 570.000 libras, en su mayoría en letras de cambio y una parte minoritaria en metálico.

Finalmente, el préstamo no se usó -como estaba planificado- para la construcción del puerto de Buenos Aires, el establecimiento de pueblos en la nueva frontera, y la fundación de tres ciudades sobre la costa entre Buenos Aires y el pueblo de Patagones, la dotación de agua corriente a la ciudad de Buenos Aires. El dinero se diluyó en créditos a los clientes del Banco de Descuento, otorgados a tasas más bajas que las del pago del empréstito. Ochenta años tardó el país en pagar la deuda.

La Colonia Escocesa de Santa Catalina

John Parrish Robertson, viajó a Gran Bretaña, donde reclutó a un grupo de personas, con el propósito de trasladarlos como colonos a la Argentina. Fue así como el 22 de Mayo de 1824, los escoceses embarcan en Leith, y tras poco más de 2 meses de navegación, el 8 de Agosto de 1825 (algunos autores mencionan como fecha el 11 de Agosto) llegan a Buenos Aires. El contingente estaba formado por 43 matrimonios, 42 hombres solteros, 14 mujeres solteras, y 78 niños. En total 220 personas, todas escocesas.

Mientras tanto, William P. Robertson, hermano de John y Secretario de la Comisión de Inmigración en Buenos Aires, tramitaba la introducción en la Provincia de Buenos Aires de unas 600 personas. El 11 de Marzo de 1824, Bernardino Rivadavia firma un Decreto aceptando la propuesta de los Robertson. Este proyecto, en esta época, fue la principal iniciativa de inmigración, y provocó que el 22 de Agosto de 1824 se sancionara la Ley de Inmigración, bajo la presidencia del mismo Rivadavia.

Debido a inconvenientes en la cesión de las tierras fiscales inicialmente propuestas para la instalación de los colonos, el contingente de extranjeros se radica en la Estanzuela Santa Catalina, que había sido adquirida por los hermanos Robertson a Gibson en 1825, sin apoyo oficial.

Así se constituye en 1825 la Colonia Escocesa de Santa Catalina. La colonia tenía 6.500 hectáreas, y llegaba desde la actual ciudad de Lavallol hasta el Riachuelo. Además de los 220 escoceses, vivían allí 158 nativos.

Entre los colonos se encontraba John Tweedie, jardinero, explorador botánico y ex-director del Jardín Botánico de Edimburgo. Bajo su dirección, la forestación y la realización de magníficos jardines fue un aspecto muy atendido. Se construyó un hermoso parque, el cual durante mucho tiempo era frecuentado por muchos porteños que iban a descansar y al mismo tiempo realizar cacerías de cuervos, ñandúes y patos. Finalmente, el predio sembrado (3.000 acres) estaba rodeado por un cerco de talas. El actual bosque de Santa Catalina de Llavallol (ver fotos) es obra de John Tweedie.

El culto presbiteriano es uno de los pilares de la cultura escocesa. En 1826 comenzó a funcionar una capilla en la chacra de la laguna.

Hacia 1828, un año antes del comienzo de su declinación, los colonos de Santa Catalina eran 514 (de los cuales 326 eran escoceses y el resto nativos). Había 31 casas de material, 145 habitaciones, y 47 ranchos. Los sembrados cubrían 1.040 acres con durazneros y otras plantas; 2.148 acres cultivados y cercados, y 12.812 acres con pasturas. Los vacunos ascendían a 2.754 contando también los bueyes, y las ovejas eran 990.

Tenía fábrica de productos lácteos, y allí se elaboraban quesos y manteca.

Pese al preogreso de la colonia, en sólo un año se precipitó el fracaso debido a una gran sequía. Como durante la primavera hubo altas temperaturas, el viento norte trajo inmensas mangas de langostas que arrasaron con todo.

Por falta de acopio de reservas de semillas, tuvieron que recurrir al gobierno solicitando ayuda, pero en esos momentos nuestro país estaba envuelto en luchas internas y tenía graves problemas internacionales (Guerra con el Brasil). El gobernador Manuel Dorrego tuvo la mejor predisposición para ayudar a la colonia y envío un mensaje a la Cámara de Representantes solicitando un subsidio en el cual manifestaba que "El gobierno cree, que aún poniendo a un lado toda consideración de derecho por parte de los eñores Robertson, es del mayor interés un establecimiento que seguramente va a ser el modelo de los trabajos agrícolas y de la felicidad rural. Porque es preciso convencerse que si el orden, la paz doméstica y todas las instituciones han de tener entre nosotros una existencia pacífica, se debe hacer todo el esfuerzo para sacar al país de la vida pastoril, que inspirando una gran independencia personal demasiado fuerte, es contraria al bienestar de los mismos que la ejercen. Además de esto, en el establecimiento Santa Catalina, se han introducido una porción de producciones del reino vegetal no existentes en elpaís, varios métodos nuevos de agricultura siendo de notarse que en mucha parte son efectuados por individuos del país". Dinalmente Dorrego decía: "En fin, la colonia escocesa presenta hoy un ejemplo de la prosperidad, aunque naciente, a que pueden llegar los inmigrantes de Europa, que se determinan a adoptar por suya nuestra patria, la que de ese modo logrará vencer el principal obstáculo que se presenta por todas partes a su organización y que hará siempre infructuosos los esfuerzos de la autoridad vigilante, ilustrada y bienhechora".

Es notable la claridad con la que Dorrego vaía cuál era el gran problema argentino y cómo, pese a ser elcaudillo de los gauchos, opinaba así sobre la importancia de la inmigración extranjera, que recién iba a ser reconocida 25 años después en el Preámbulo de la Constitución Argentina. Aunque la Cámara inició el tratamiento del problema, la sublevación del General Lavalle y el posterior fusilamiento de Dorrego el 13 de Diciembre de 1828, pusieron fin a las posibilidades de resurgimiento de la colonia escocesa, ya que Bernardino Rivadavia -el otro posible auxilio- había renunciado un año antes.

Para 1829, dos bandos antagónicos, el de Lavalle y el de Rosas comenzaron a disputarse posiciones en la zona. Lavalle acampaba en Los Tapiales (zona del actual Mercado Central), mientras que Rosas lo hacía en la estancia Del Pino de Cañuelas.

El choque se produjo en la zona de Santa Catalina el 16 de Abril de 1829. Los contendientes toman los edificios de la colonia. La capilla presbiteriana queda en ruinas por la incautación y posterior lucha, y el terror se apodera de los colonos por la guerra gaucha.

La disolución

La Colonia finalmente se disgrega entre 1829 y 1832. En este lapso de tiempo los colonos se dirigieron a distintos lugares. Algunos fueron a Buenos Aires y se conviertieron en comerciantes, que era una de las actividades más remunerativas de esos momentos; y otros siguieron ocupándose en trabajos rurales, en distintos lugares de la provincia. Algunas familias como los Bell, Barclay, Rodgers, se dirigieron a San Vicente, otros como los Brown, Robson, Young, Graham y también Bell, a Quilmes, y ls Dodds, Rodger, Kidd y otros Bell, a Temperley.

Pero la mayor cantidad de las familias de los colonos, como los Bell, Graham, Johnstone, Dodds, Young, Robon, Rodgers, Purvis, Brown y Burns, se dirigieron a Chascomús, donde se establecieron la zona de las Lagunas Encadenadas, donde fueron dueños de las principales estancias y uno de los pilares de la sociedad local. Una de las principales estancias, "La Adela" fue vendida por Prudencio Rosas a 3 escoceses muy vinculados con Temperley: George Bell, James Burnet y James Dodds.

También se destacaban las estancias "Santa Elena", "Barros Blancos", "Estancia Grande", "Los Altos" y "Valle de Santa Ana", todas pertenecientes a la familia Bell; la antedicha "La Adela", de James Dodds; "San Felipe" de James Burnet, y "Las Mulas", de Johnstone y James Buchanan.

En Temperley, Henry, Thomas y George Bell compraron un campo de 328 hectáreas, en 1844, donde finalmente Henry Bell construyó una magnífica "manor house" (foto superior), pero esa es otra historia. También en La Plata los Bell fueron propietarios de una enorme extensión de tierra, que abarcaba la Ensenada de Barragán, Punta Lara y los que hoy es desde Gonnet hasta Villa Elisa. Es por eso que la ciudad de City Bell los recuerda en su nombre.

El fin de la colonia provoca el regreso definitivo a Inglaterra de John Parish Robertson en 1830, a quien su hermano William sigue en 1834.

Desde su presencia en la Colonia de Santa Catalina la comunidad escocesa, como ya se dijo, queda ligada a Temperley. En 1911 compran un terreno en la calle Paz. Por medio de suscripciones y donaciones construyeron una iglesia en la esquina con la calle Espora a la cual llamaron St. Andrews (Iglesia Presbiteriana de San Andrés).

Hoy, en la entrada de la calle Garibaldi, puede verse ese monolito (foto inferior), que recuerda la gesta de la Colonia Escocesa de Santa Catalina. El monolito reza: "LUGAR HISTÓRICO - 11 AGOSTO 1825 - INSTALACIÓN DE UNA COLONIA AGRÍCOLA ESCOCESA POR DECRETO DE DON BERNARDINO RIVADAVIA - 6 AGOSTO 1883 - INICIACIÓN DE LOS ESTUDIOS AGRONÓMICOS VETERINARIOS SUPERIORES EN LA REPÚBLICA ARGENTINA - DECLARADO LUGAR HISTÓRICO POR DECRETO 877/61".

El legado de la colonia agrícola

Sin embargo, esos pocos años sirvieron enormemente en la consolidación de las bases de la agricultura moderna en la Argentina. Varias prácticas e implementos agrícolas, así como técnicas agroalimentarias surgieron de este establecimiento.

Posteriormente, y bajo la propiedad del irlandés P. Bookey, la estanzuela es destinada a la cría de ovinos. Para esa época, comprende una superficie de 750 hectáreas y se halla implantada con medio millón de árboles.

En 1868, las tierras son rematadas y el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires adquiere la propiedad de Santa Catalina. Inmediatamente se propone la fundación de una Escuela Práctica de Agricultura, con la cual se inicia una etapa distinta en la historia del lugar, asociada al desarrollo científico y educativo.

En 1872, a solo un año de inaugurada la estación Temperley, Francisco D. Justo (antecesor del presidente Agustín P. Justo y del diputado Juan B. Justo, y vecino de Temperley) tendió una línea de tranvías, que partiendo de la estación, luego de un recorrido de 7 kilómetros, llegaba a Santa Catalina, donde estaba instalada la flamante Escuela.

La Escuela funciona hasta 1880 y al año siguiente se crea el Instituto Agronómico-Veterinario, el cual inicia sus actividades el 6 de agosto de 1883, quedando establecida esa fecha como el día de los Estudios Agronómico-Veterinarios en la Argentina.

Luego, el traslado del Instituto a la capital provincial da origen a la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata.

Mientras tanto, en 1897, atendiendo a las necesidades de los productores, en Santa Catalina, se instala una nueva Escuela Práctica de Agricultura y Ganadería. Las tierras son destinadas a la cría de bovinos y equinos de raza, animales de granja y al cultivo de lúpulo, lino, durazneros y otros frutales, árboles forestales y plantas ornamentales. Más de treinta años después, el 31 de diciembre de 1928 se crea, por Ordenanza del Consejo Superior de la UNLP, el Instituto Fitotécnico de Santa Catalina, el cual pasa a depender de la Facultad de Agronomía en 1934.

Por decreto Nº 877 del año 1961, el Establecimiento de Santa Catalina es declarado Lugar Histórico Nacional. Al mismo tiempo, comienza a funcionar el Jardín Agrobotánico de Santa Catalina, dirigido por el Profesor Enrique C. Clos. Hacia 1967, este Jardín ofrecía a la comunidad semillas, bulbos y gajos de unas 350 especies de importancia económica, a la vez que mantenía canje con 143 jardines botánicos de 47 países de todo el mundo.

El 31 de octubre de 1972 se crea la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, obteniendo la cesión por parte de la UNLP de 45 hectáreas del predio ubicadas en el cruce de la Ruta Prov. 4 y la Av. Juan XXIII, y tres cuartas partes del Edificio Central de Santa Catalina. Entre 1975 y 1976 la UNLP cede, además, el uso de los pabellones del ex-Centro de Estudios y Ensayos de Maquinaria Agrícola a la Facultad de Ciencias Agrarias. Al mismo tiempo, parte del predio es designado Reserva Micológica “Carlos Spegazzini” Convenio entre la UNLP y la Municipalidad de Lomas de Zamora, incorporada más tarde al sistema de sitios con interés biológico de la Provincia de Buenos Aires.

Actualmente, el predio cuenta con un registro histórico de 400 años; una docena de edificios e instalaciones del siglo XIX; una colección de implementos, objetos y documentos históricos; dos unidades universitarias de enseñanza, extensión e investigación; un centro educativo provincial; 40 hectáreas de bosque; varios cientos de especies de plantas y hongos, una notable diversidad de aves y mariposas y, además, es refugio de numerosos invertebrados, mamíferos, anfibios y peces.

El predio de Santa Catalina perteneciente la IFSC-FCAyF-UNLP constituye actualmente una de las últimas reservas rurales del sur del Gran Buenos Aires y la última del partido de Lomas de Zamora.

 

Fuentes:

De Magistris, Alberto Antonio y otros. Proyecto de estudio y protección de la Reserva Santa Catalina. Instituto Fitotécnico de Santa Catalina y Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Circa 2004.

De Magistris, Alberto Antonio. Documento Salvemos Santa Catalina. Abril de 2008 ( http://www.tueco-logica.com.ar/documentos/salvemos_santa_catalina_I.pdf y http://www.tueco-logica.com.ar/documentos/salvemos_santa_catalina_II.pdf )

Liotta, Carlos. Llavallol. Instituto Histórico Municipal, Cuaderno de Investigación N°2. Septiembre de 1998.

Epifanio, Haydeé y Marcet, Eduardo L. La última Colonia Escocesa de Santa Catalina.

Gualco, Jorge N. y de Paula, Alberto S. J. Temperley, su historia y su gente. Ed. Pleamar, 3ra.ed. 1992.

De Paula, Alberto S. J. y Gutiérrez, Ramón. Lomas de Zamora, desde el siglo XVI hasta la creación del Partido.

Rosa, José María, Rivadavia y el imperialismo financiero, 1969

 

Links relacionados:

Nota: Siendo la temática de TemperleyWeb el cubrir los distintos aspectos de las ciudades de Llavallol, Turdera, San José y Temperley, es que los links mencionados sólo refieren al área comprendida dentro de la ciudad de Llavallol, pudiendo encontrarse más información del total del área cubierta por la Colonia entre los links mencionados en Fuentes (arriba).

- Mapa actual de Santa Catalina de Llavallol

- ¿De qué hablamos cuando hablamos de Santa Catalina de Llavallol?

 

 
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