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Son dos los temas que más
pesaron en su carrera pública. Como Diputado Nacional integró una Comisión
encargada de investigar a los ferrocarriles. En un importante debate ocurrido en
1891, Magnasco se opuso a la forma en que las compañías inglesas aplicaban sus
tarifas, evadían devoluciones al Estado previamente acordadas, y al poder e
influencia que las mismas tenían sobre las decisiones a nivel nacional. Como
consecuencia, el 24 de noviembre de 1891 se promulgó el Reglamento General de
los Ferrocarriles. Ya como Ministro de Justicia e Instrucción Pública de Roca
intentó reformar la educación pública de raíz. Pensó que la enseñanza se
había convertido en un servicio para las elites ilustradas y además, carente
de un sentimiento nacionalista. Quería independizarse de Europa en materia de
recursos humanos. Crear escuelas donde se aprendieran las más variadas
profesiones y oficios, integradas en el sistema educativo nacional. Su
verborragia y posturas poco conciliadoras, especialmente con el pensamiento de
Mitre, le provocaron una cerrada oposición durante el debate acerca del
Proyecto de Ley que impulsaba. Fue obligado a renunciar como Ministro en junio
de 1901. A partir de allí, enseñó Derecho, publicó algunos libros y fue
colaborador del diario La Nación. Pasó sus últimos años en la
Quinta
Mandisoví (hoy parte del Colegio Belgrano), que
mandó construir, hasta su fallecimiento el 4 de mayo de 1920. |