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Actualidad

4 de Octubre de 2004
LA TORRE DE LA MUERTE EN EL CENTRO DE TEMPERLEY
Una nueva forma de contaminación

Por Osvaldo Nicolás Pimpignano

Director de Iniciativa Radial y LoMas Eco

Desde que comenzaron a operar los teléfonos celulares, muchas personas expresaron su preocupación ante la forma en que podían afectar la salud humana. La convivencia con un aparato que emite continuamente radiaciones electromagnéticas inquietó a las asociaciones de usuarios y consumidores de todo el mundo. Como el teléfono se acerca a la cabeza para hablar, el centro de las preocupaciones fue el eventual riesgo de cáncer cerebral. También se mencionó el riesgo de cáncer sobre otros órganos, debido a que el aparato se suele llevar encendido (es decir, emitiendo y recibiendo) en una funda que se apoya sobre el cuerpo. Con posterioridad, vista su proliferación, se prestó atención a las torres que soportan estaciones repetidoras, que de esto se tratan las torres de diversas formas y tamaños que paulatinamente invaden las ciudades.

La respuesta de las empresas fue que se trataba de una fantasía y que el riesgo no existía. Lo mismo dijeron varios estudios epidemiológicos firmados por entidades “científicas muy respetables”. Sin embargo esto resulta desmentido en los hechos por las propias empresas productoras de equipos en vista de los recaudos que toman. Las patentes hablan por sí solas. En 1997. Motorola patenta una funda para la antena que "protege al usuario de la radio portátil de entrar en contacto directo con la radio-frecuencia radiada por el elemento de la antena." También en 1997. Motorola patenta un invento para "limitar la radiación allí donde la radiación es no deseada". Ericsson patentó un interruptor de antena "para impedir que el teléfono móvil se use a menos que la antena esté totalmente extendida. La patente afirma que si la antena no está completamente extendida, “estaría a una indeseable proximidad a la cabeza del usuario, incrementando la tasa de absorción específica de la energía electromagnética de la antena sobre el usuario." Posteriormente, Nokia patento en 1998, un accesorio para aparatos de radio-frecuencia que "disminuye la radiación hacia la cabeza del usuario."  Posteriormente en  Enero de 2000, también  Nokia patentó un sistema de alarma en teléfonos celulares que permitiría al usuario "reducir al mínimo el valor SAR (Specific Absortion Rate, Tasa Específica de Absorción) y la cantidad de radiación dirigida a su cabeza a base de situar el teléfono en la situación y posición correctas y ajustar el tiempo de transmisión."


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