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Desde que comenzaron a operar los teléfonos
celulares, muchas personas expresaron su preocupación ante la
forma en que podían afectar la salud humana. La convivencia con
un aparato que emite continuamente radiaciones electromagnéticas
inquietó a las asociaciones de usuarios y consumidores de todo el
mundo. Como el teléfono se acerca a la cabeza para hablar, el
centro de las preocupaciones fue el eventual riesgo de cáncer
cerebral. También se mencionó el riesgo de cáncer sobre otros
órganos, debido a que el aparato se suele llevar encendido (es
decir, emitiendo y recibiendo) en una funda que se apoya sobre el
cuerpo. Con posterioridad, vista su proliferación, se prestó
atención a las torres que soportan estaciones repetidoras, que de
esto se tratan las torres de diversas formas y tamaños que
paulatinamente invaden las ciudades.
La
respuesta de las empresas fue que se trataba de una fantasía y
que el riesgo no existía. Lo mismo dijeron varios estudios
epidemiológicos firmados por entidades “científicas
muy respetables”. Sin embargo esto resulta desmentido en los
hechos por las propias empresas productoras de equipos en vista de
los recaudos que toman. Las patentes hablan por sí solas. En
1997. Motorola patenta una funda para la antena que "protege
al usuario de la radio portátil de entrar en contacto directo con
la radio-frecuencia radiada por el elemento de la antena." También
en 1997. Motorola patenta un invento para
"limitar la radiación allí donde la radiación es no
deseada". Ericsson patentó un interruptor de antena
"para impedir que el
teléfono móvil se use a menos que la antena esté totalmente
extendida. La patente afirma que si la antena no está
completamente extendida, “estaría
a una indeseable proximidad a la cabeza del usuario, incrementando
la tasa de absorción específica de la energía electromagnética
de la antena sobre el usuario." Posteriormente, Nokia
patento en 1998, un accesorio para aparatos de radio-frecuencia
que "disminuye la radiación hacia la cabeza del usuario."
Posteriormente en
Enero de 2000, también
Nokia patentó un sistema de alarma en teléfonos celulares
que permitiría al usuario "reducir
al mínimo el valor SAR (Specific Absortion Rate, Tasa Específica
de Absorción) y la cantidad de radiación dirigida a su cabeza a
base de situar el teléfono en la situación y posición correctas
y ajustar el tiempo de transmisión."
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