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Columna de Opinión

27 de Febrero de 2004
Madre María: El debate que aún continúa

Informe basado en las investigaciones de Luis Ángel Legnani,

historiador local, y en la visión de Guillermo Alcobre

 director de la Religión Cristiana Argentina

 

María Subiza, cuando aún no era la Madre María. (c) TemperleyWebA pesar de haber transcurrido ya 75 años del fallecimiento de la Madre María, aún está presente la controversia acerca de la singularidad religiosa de una de las figuras más emblemáticas y convocantes de la historia de las ciudades de Turdera y Temperley. Existen opiniones encontradas acerca de la naturaleza confesional tanto de la Madre María como del culto al que le dio origen. Estas razones impulsaron a TemperleyWeb a no desechar ninguna información relacionada con el tema (nuestro principio de mantener la imparcialidad ante todo), y dar paso a la divulgación de dos posturas, encarnadas en las investigaciones y pareceres del historiador local Luis Ángel Legnani, y en la visión de Guillermo Alcobre, director de la Religión Cristiana Argentina, institución que continúa la obra de su iniciadora.


El siguiente es un resumen del capítulo La Madre María, del libro Evocaciones lomenses, escrito por Luis Ángel Legnani.

Hoy no alcanza a percibirse lo que se vivió en Temperley a principios del siglo XX de la mano de esta mujer, que, aunque controvertida, generó un movimiento de masas que jamás se había dado en la ciudad.
María Salomé Loredo había nacido en España, el 22 de octubre de 1855. Cuando llegó al país, a los 14 años, se radicó en Saladillo. Se casó dos veces, en 1872 con José De María y, al fallecer éste, en 1876 con Aniceto Subiza, quien también falleció, en 1891. Pancho Sierra, oriundo de Pergamino, fue el maestro de la Madre María. (c) TemperleyWeb Se dice que un tal Pancho Sierra (foto), famoso curandero, la inició en las artes curativas. Cuando murió, María le imprimió un toque místico y religioso personal al arte de la sanación. Se mudó a Temperley. Vestía siempre de blanco y también se cuenta que sanaba de veras. Estas noticias se propagaban rápido y muy pronto multitudes vinieron a visitarla, especialmente en el día de la Virgen. En esos días, la capacidad de alojamiento de la ciudad se veía desbordada, ya que ni las casas particulares alcanzaban. La gente dormía donde podía. En los alrededores se montaban puestos de flores, medallitas y estampitas con su imagen. Por la puerta de su casa pasaba el tranvía que iba a Villa Turdera, que debía reforzar bastante sus servicios. Luego de varios años de curaciones, alivios espirituales, e incluso persecuciones policiales y causas penales, por supuestas actividades reñidas con la ley, la Madre María murió el 2 de octubre de 1928.
A su velatorio, en el ahora templo, asistió don Hipólito Yrigoyen. Diez mil personas coronaron su sepelio en el Cementerio de la Chacarita. Don Eleuterio Cueto, sLa tumba de la Madre María, en el Cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires, es visitada por numerosos seguidores. (c) TemperleyWebu más cercano seguidor, prosiguió la obra junto con Consuelo Quinteros, quien ocupó el cargo de directora del templo dando clases alusivas a su religión.

 


A continuación, la palabra del Director de la Religión Cristiana Argentina.

NUESTRO TEMPERLEY
RELIGIÓN: CULTO DE LA MADRE MARÍA


Con respecto a vuestra página publicada por internet referida a este tema, tengo el agrado de dirigirme a quienes se encuentran a cargo de la difusión de las informaciones que hacen a la historia de Temperley y también de Turdera, ya que la sede religiosa de nuestra institución, así como el Templo, la Casa de la Madre y aquella en que vivió la Srta. Consuelo Quintero, se encuentran ubicadas en la última ciudad mencionada, con la intención de esclarecer debidamente todo lo que se refiere a la actuación de esa grandiosa maestra espiritual que fue la Madre María. 
Es cierto que desde el año 1915, en que se trasladó a Villa Turdera, para continuar difundiendo las enseñanzas puras que hacen a la obra de Dios y que son las mismas en su época transmitió el Gran Maestro Jesús, la formadora de nuestra religión, la Sra. María Salomé Loredo y Otaola de Subiza, más conocida como la Madre María, miles de personas se acercaban a escuchar sus palabras dando lugar a un movimiento de masas, tal como Uds. expresan, que no se había dado jamás en estas ciudades, pero, para referirse a su obra, es necesario estar debidamente informado, para no caer en los graves errores que llevaron a muchos, sin conocerla personalmente, sin acercarse a escuchar sus palabras, sin visualizar lo que ella hacía, única manera de formarse una opinión debidamente fundamentada, a considerarla como una vulgar curandera.
Se mansilla el nombre de los seres cuando no se alcanza a conocer, ni comprender su grandeza espiritual, sus sentimientos puros, su fuerza de voluntad, su fe, esa fe en Dios que la llevó a sacrificar su vida trabajando durante treinta y cinco años al servicio de sus semejantes, tratando de que esos hijos que a ella acudían en busca de ayuda, despertaran la fe en su Padre y alcanzarán a comprender cuál es el camino a seguir para obtener la redención espiritual, que les permitiría ser para siempre, eternamente del Supremo Hacedor.
Si recordamos la actuación de Jesús, observaremos que las leyendas hablan de las grandes obras de bien que realizó, las obras de misericordia, como se las denomina. También dicen las leyendas de los equivocadamente llamados milagros que fueron consecuencia de ese trabajo del Maestro, quien, en su perfección espiritual, se constituyó en un instrumento de su Padre, en un obrero de la obra de su Padre. 
Nadie diría que fue un curandero, por más que muchos de los seres que lo siguieron, al despertar la fe en Dios, recibieron el bien, sanaron de sus enfermedades, resolvieron sus luchas, resolvieron sus problemas. 
No les dio nada material el Maestro, les decía: “¿Tienes fe?”, ante la respuesta afirmativa de esos seres, les contestaba con estas palabras: “Tu fe te salva”. La obra de Jesús descansó en su inmensa fe y confianza en su Padre, que es el único transmisor de las esencias purísimas de bien. 
No hizo milagros, como se ha dicho. En su inmensa fe, unido espiritualmente a Dios, el bien recibía, en su inmenso amor hacia todos sus semejantes, ese mismo bien que recibía, transmitía. Se prestaba para la obra de Dios y la obra de Dios es natural, no es milagrosa.
Ese fue el trabajo que realizó la Madre. Devolvió a las enseñanzas de Jesús su pureza original, unida a Dios, se prestó con el mismo amor que tuvo el Maestro, para transmitir el bien de su Padre. No dio nada a nadie, no curó, ni engañó jamás a sus semejantes. Realizó grandes obras de bien, materialmente, desprendiéndose de sus bienes hasta quedarse sin nada en beneficio de los necesitados, espiritualmente, a través de sus enseñanzas, por las que se constituyó en una verdadera reformadora religiosa. 
Fue una obrera de Dios que descendió a la Tierra para enseñar y cumplir. Nos dejó como legado sus enseñanzas, esas enseñanzas que llevó a la práctica en todos los actos de su vida. Por su actuación, por su cumplimiento, debe ser considerada una verdadera cristiana, ya que es verdaderamente cristiano el que cumple en todos los actos de la vida con aquello que predica.
En lo que se refiere al aspecto institucional, hay que tener en cuenta que nuestra religión, que nació con su trabajo espiritual hace ya más de ciento diez años, está desde hace mucho tiempo debidamente organizada y ha sido reconocida por las autoridades de nuestro país. Cuenta además con numerosos templos diseminados por distintas ciudades de la República Argentina e inclusive del extranjero.
Esos templos se encuentran abiertos para todos aquellos que deseen acercarse sin limitación, ni restricción alguna, salvo, claro está, el debido respeto que debe observarse en una reunión religiosa. En ellos se difunden las enseñanzas cristianas que hacen a la obra de Dios. Aquél que desee comprobarlo, no tiene más que concurrir, ya que es importante antes de opinar acerca de una religión fundamentadamente, comenzar por conocerla, compenetrarse de su contenido y después, se podrá estar o no de acuerdo, tengamos en cuenta que las religiones nacen del sentimiento de cada persona y que no pueden ni deben imponerse a la fuerza, pero tienen que ser respetadas.
Criticar sin conocer no tiene lógica, no tiene sentido, es absurdo. Así se habló y se la atacó a la Maestra, sin que las autoridades se tomaran el trabajo de verificar si era cierto lo que de ella se decía. Así también resultó absuelta de culpa y cargo, con expresa constancia, en un proceso que se le había iniciado ante una denuncia por ejercicio ilegal de la medicina, que no afectaba su buen nombre y honor, por cuanto de las probanzas acreditadas en autos, quedaba absolutamente esclarecido que esos cargos eran absolutamente falsos. 
Volviendo al aspecto institucional, la religión que la Madre María formó, bajo la denominación de Religión Cristiana Argentina, cuenta con estatutos aprobados por Decreto del Poder Ejecutivo de la Nación, se encuentra inscripta en la Secretaría de Culto – Dirección General del Registro Nacional de Cultos que depende del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Cultos y, además, ha sido reconocida en el orden nacional y también por numerosos municipios del interior de nuestro país como una Institución de Bien Público, por el contenido de sus enseñanzas y por las obras de bien que se realizan a través de ella, para aliviar el sufrimiento de aquellos seres que carecen de lo más necesario para vivir.
Ni la Madre María, ni tampoco Pancho Sierra fueron curanderos, en nuestra religión no se practica el curanderismo, se enseña a cumplir la ley más grandiosa, la que debería cumplir todo aquél que se considere cristiano: la ley de Dios, esa divina ley de amor y de perdón.
En mi carácter de Director de esta grandiosa Religión, considero que es absolutamente necesario que se deje debidamente aclarado en las páginas de Temperley Web, la pureza que caracterizó el accionar de esa maestra espiritual que fue la Madre María, resaltando su actuación, que debería ser un motivo de orgullo para todos los que vivimos en nuestros Temperley y Turdera.
Espero que así lo hagan, quedo desde ya a vuestra disposición para todo aquello que consideren necesario aclarar, pueden dirigirse a nuestra sede administrativa si desean concertar una entrevista conmigo y deseo aprovechar esta oportunidad para hacerles llegar mis más sentidos deseos de bien.
Atentamente.
RELIGIÓN CRISTIANA ARGENTINA
DR. GUILLERMO ALCOBRE-DIRECTOR

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