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Columna

10 de Febrero de 2003
EDUARDO TORRES SERÁ SIEMPRE RECORDADO
Adiós al amigo

Por Eduardo Tagliani

 
          El pasado 20 de diciembre, Temperley ha sufrido una pérdida irreparable: se nos fue nuestro querido amigo Eduardo Torres. El ESCRIBANO -así con mayúsculas- vivió toda su vida en nuestra ciudad y se convirtió en una de las personas más queridas y respetadas, no sólo por su honradez profesional, bregando por ejercer el notariado sin mácula laguna en más de 50 años de trayectoria, sino también por sus notables características de buen vecino, mejor conciudadano y excelente amigo.
          Sus ochenta y largos bien llevados y en familia, los caracterizó por su constante buen humor y bonhomía. Amante el tango fue un incansable conocedor de su historia y protagonistas. Y en difíciles momentos políticos del país, nunca dejó de actuar con transparencia y con una conducta intachable.
          Habiendo pertenecido a muchísimas instituciones de la zona, también fue presidente del Club Atlético Temperley durante los sesenta cuando junto a otros "grandes" de la vida celeste (Pereuilh, Lazzatti, Micozzi, etc.) llevaron a los celestes a la mejor década institucional y deportiva de su historia.
          Fue un eterno narrador de historias de Temperley de antaño, deleitándonos con sus infaltables anécdotas de la ciudad y sus personajes del siglo XX. Durante su paso, como fundador de la Casa de Cultura de Temperley -de la que era uno de sus presidentes vitalicios- fueron incontables las veces que narró las andanzas del "turco" Pedro, del comisario "sin barriga", de los Gandulfo y de los Iberra, y de tantos otros que han hecho la historia del terruño.
          Quienes compartimos con él tantos momentos gratos no olvidamos sus sabios consejos y su presencia infaltable en todo aquello que hiciera al barrio y tender una mano al prójimo.
          Hasta siempre Eduardo. Los que aún permanecemos te decimos gracias y nos sentimos orgullosos de que nos hayas brindado tu sincera amistad.